Pesar por fallecimiento de reconocido funcionario del Museo Colonial Alemán de Frutillar, Bernardino Hernández

* Con treinta cinco años de servicio, participó de eventos emblemáticos como la construcción del Molino de agua y la implementación de los jardines y senderos del museo.

Escrito por: Mariana Urrutia Tobar - Periodista Dirección Museológica Email: mariana.urrutia@uach.cl

Publicada el: 08-01-2018

 

A sus 80 años y con un emotivo funeral el pasado sábado 6 de enero en Frutillar, se le brindo el adiós a Don Bernardino Hernández, funcionario más antiguo del Museo Colonial Alemán. Oriundo de Purranque, nació un 15 de diciembre del año 1937 en la localidad de Hueyusca y desde pequeño comenzó a apoyar a su familia. Con tan solo 12 años prestaba servicios junto a sus abuelos en el campo “Las Cuyas”, donde ayudaba a construir durmientes, además de cortar estacones de ciprés y alerce para la vender. A medida que fue creciendo sus labores fueron cambiando, haciendo fletes de madera desde los aserraderos, con una carreta de bueyes hasta la localidad de Parga.
Trabajó algunos años en La Unión y luego se trasladó nuevamente hasta un campo donde se dedicó al cultivo de trigo, papas y lechería. Durante casi 14 años se desempeñó como ordeñador. Allí también aprendió de carpintería, oficio que sería muy codiciado después del terremoto del 1960, ya que le permitiría colaborar como ayudante de carpintero para recuperar la casa patronal.
Se casó y tuvo 6 hijos, luego de 25 años en el campo, en la década del 1970 migró a la ciudad de Frutillar  donde comenzó trabajando en la construcción de la industria de semillas SZ, asistió en la edificación de la población Cabo Rojas, así como en las instalaciones del agua potable y en la fábrica de Chuño. 
El año 1982 fue su ingresó a la Universidad Austral de Chile, donde ayudo despejando el terreno para lo que sería la construcción de cada una de las dependencias que dieron forma al Museo Colonial Alemán de Frutillar. Allí participó activamente en la junto a otros seis maestros, en la construcción del Molino de agua y luego en la implementación de los jardines y senderos que hasta hoy se extienden por todo el museo. 
Quienes lo conocían de cerca relataron que por más de 35 años caminó diariamente desde Frutillar alto hasta Frutillar bajo para llegar a cumplir sus labores. De manera silenciosa, constante y orgulloso dedicó su vida al trabajo; la mantención de los jardines, parques y casas del Museo. 
Asimismo, la Directora de la Dirección Museológica UACh, Karin Weil, expresó su más profundo pesar a la familia, amigos cercanos y colegas, destacando a Don Bernardino Hernández como una persona muy alegre, responsable y comprometido con su trabajo. “Fue un hombre que supo darle sentido a su vida, haciendo lo que le gustaba y compartiendo con su familia”, indicó.

A sus 80 años y con un emotivo funeral el pasado sábado 6 de enero en Frutillar, se le brindo el adiós a Don Bernardino Hernández, funcionario más antiguo del Museo Colonial Alemán. Oriundo de Purranque, nació un 15 de diciembre del año 1937 en la localidad de Hueyusca y desde pequeño comenzó a apoyar a su familia. Con tan solo 12 años prestaba servicios junto a sus abuelos en el campo “Las Cuyas”, donde ayudaba a construir durmientes, además de cortar estacones de ciprés y alerce para la vender. A medida que fue creciendo sus labores fueron cambiando, haciendo fletes de madera desde los aserraderos, con una carreta de bueyes hasta la localidad de Parga.

Trabajó algunos años en La Unión y luego se trasladó nuevamente hasta un campo donde se dedicó al cultivo de trigo, papas y lechería. Durante casi 14 años se desempeñó como ordeñador. Allí también aprendió de carpintería, oficio que sería muy codiciado después del terremoto del 1960, ya que le permitiría colaborar como ayudante de carpintero para recuperar la casa patronal.

Se casó y tuvo 6 hijos, luego de 25 años en el campo, en la década del 1970 migró a la ciudad de Frutillar  donde comenzó trabajando en la construcción de la industria de semillas SZ, asistió en la edificación de la población Cabo Rojas, así como en las instalaciones del agua potable y en la fábrica de Chuño. 

El año 1982 fue su ingresó a la Universidad Austral de Chile, donde ayudo despejando el terreno para lo que sería la construcción de cada una de las dependencias que dieron forma al Museo Colonial Alemán de Frutillar. Allí participó activamente, junto a otros seis maestros, en la construcción del Molino de agua y luego en la implementación de los jardines y senderos que hasta hoy se extienden por todo el museo. 

Quienes lo conocían de cerca relataron que por más de 35 años caminó diariamente desde Frutillar alto hasta Frutillar bajo para llegar a cumplir sus labores. De manera silenciosa, constante y orgulloso dedicó su vida al trabajo; la mantención de los jardines, parques y casas del Museo. 

Asimismo, la Directora de la Dirección Museológica UACh, Karin Weil, expresó su más profundo pesar a la familia, amigos cercanos y colegas, destacando a Don Bernardino Hernández como una persona muy alegre, responsable y comprometido con su trabajo. “Fue un hombre que supo darle sentido a su vida, haciendo lo que le gustaba y compartiendo con su familia”, indicó.

 

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