Opinión: ¿Gas o leña?

* Columna escrita por Miguel Márquez Díaz, Director Ejecutivo de Energíainteligente Ltda. Smartparner UACh.

Publicada el: 04-05-2018

 

¿Sustentabilidad o sólo negocio? Noruega, país productor de gas natural prohibió el uso de gas para la producción de calor. Y allí sí que hace frío. La sustituyó por renovables y especialmente biomasa (leña). Persistir en la venta de gas (y licuado) en Chile, recurso que no posee, para generar calor es sólo y puro negocio para unos pocos. A Chile le sobra biomasa y si es bien manejada y el Estado vela por políticas energéticas correctas allí está el futuro.
Algunos datos: Chile importa prácticamente todo su consumo de gas. ¿Algún aporte de esta industria gasera a la innovación y desarrollo energético nacional? CERO. ¿Y en el de la biomasa y leña en particular? Varios, la lista de Pymes involucradas en el desarrollo y cambio tecnológico en la biomasa es larga pero sin apoyo.
Precios: La leña es 3 veces más barata, por unidad calórica, que los otros combustibles: 11,0 US$/MMBTU (dólares por millón de British Termal Unit) contra 32 US$/MMBTU para el gas licuado. El precio de los derivados de los combustibles fósiles, aumentó entre el 6 y 8% en los últimos 20 años, electricidad entre 8 y 10% y la leña sólo un 4%; así las familias consagran creciente parte de su presupuesto en energía, azuzados por campañas ambiguas e inexactas.
Contaminación. Cierto, la leña es el combustible que más aporta a la contaminación local y en época invernal el uso de leña húmeda es fatal. No obstante, el uso de leña seca con trazabilidad total usada en artefactos con nuevas normas de eficiencia y emisiones reduce la contaminación en más de un 60% y con ello los costos e impactos asociados. El gas licuado, por su parte, es precursor de gases de efecto invernadero y promotor por lo tanto del cambio climático. La leña a este respecto, es neutra.
En el contexto actual las opciones energéticas deben ser sustentables y competitivas. Es requisito sine qua non considerar aspectos omitidos por las políticas energéticas: la innovación asociada al uso de la biomasa y el diseño e implementación de una política industrial en regiones en que la Pyme es el actor clave. Los impactos positivos de aquello son: ingresos, empleos, innovación y descontaminación. Es la opción para tecnologías como la calefacción a distancia (o distrital), gasificación de la biomasa, nuevas estufas de pellets y leña como formas de calor de transición.
 Ver columna de opinión publicada en el Diario Austral de Valdivia

¿Sustentabilidad o sólo negocio? Noruega, país productor de gas natural prohibió el uso de gas para la producción de calor. Y allí sí que hace frío. La sustituyó por renovables y especialmente biomasa (leña). Persistir en la venta de gas (y licuado) en Chile, recurso que no posee, para generar calor es sólo y puro negocio para unos pocos. A Chile le sobra biomasa y si es bien manejada y el Estado vela por políticas energéticas correctas allí está el futuro.

Algunos datos: Chile importa prácticamente todo su consumo de gas. ¿Algún aporte de esta industria gasera a la innovación y desarrollo energético nacional? CERO. ¿Y en el de la biomasa y leña en particular? Varios, la lista de Pymes involucradas en el desarrollo y cambio tecnológico en la biomasa es larga pero sin apoyo.

Precios: La leña es 3 veces más barata, por unidad calórica, que los otros combustibles: 11,0 US$/MMBTU (dólares por millón de British Termal Unit) contra 32 US$/MMBTU para el gas licuado. El precio de los derivados de los combustibles fósiles, aumentó entre el 6 y 8% en los últimos 20 años, electricidad entre 8 y 10% y la leña sólo un 4%; así las familias consagran creciente parte de su presupuesto en energía, azuzados por campañas ambiguas e inexactas.

Contaminación. Cierto, la leña es el combustible que más aporta a la contaminación local y en época invernal el uso de leña húmeda es fatal. No obstante, el uso de leña seca con trazabilidad total usada en artefactos con nuevas normas de eficiencia y emisiones reduce la contaminación en más de un 60% y con ello los costos e impactos asociados. El gas licuado, por su parte, es precursor de gases de efecto invernadero y promotor por lo tanto del cambio climático. La leña a este respecto, es neutra.

En el contexto actual las opciones energéticas deben ser sustentables y competitivas. Es requisito sine qua non considerar aspectos omitidos por las políticas energéticas: la innovación asociada al uso de la biomasa y el diseño e implementación de una política industrial en regiones en que la Pyme es el actor clave. Los impactos positivos de aquello son: ingresos, empleos, innovación y descontaminación. Es la opción para tecnologías como la calefacción a distancia (o distrital), gasificación de la biomasa, nuevas estufas de pellets y leña como formas de calor de transición.

Ver columna de opinión publicada en el Diario Austral de Valdivia.

 

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