Zorros de Reserva Nacional ya no comen residuos gracias a investigación de estudiantes UACh

A través de la difusión constante de un trabajo realizado en 2013 por estudiantes de Ingeniería en Conservación de Recursos Naturales, la Reserva Nacional Río Clarillo logró que sus visitantes se lleven sus desechos para proteger poblaciones de zorro.

Escrito por: Loreto Rojas T - Periodista Fc. Cs. Forestales Email: prensa.facforen@gmail.com

Fotos: Iván Díaz

Publicada el: 14-06-2018

 

Fue en el año 2013 que un grupo de estudiantes de Ingeniería en Conservación de Recursos Naturales de la UACh acudió a la Reserva Nacional Río Clarillo, ubicada en la región Metropolitana, para realizar una práctica integrada junto al académico de Facultad de Ciencias Forestales y Recursos Naturales de la UACh, Iván Díaz. Una de las investigaciones destacadas resultado de esta iniciativa fue un estudio de las heces del zorro (Lycalopex sp.), que arrojó que esta especie consumía un alto porcentaje de desechos de origen antrópico, en especial en zonas de alta concurrencia en la Reserva, sitio que recibe más de 90 mil visitantes cada año.
Con esta información disponible más fotografías de las muestras recolectadas en esa oportunidad, administradores de CONAF diseñaron un panel explicativo para difundir entre los visitantes, solicitándoles llevarse sus desechos. 
“Si bien nosotros teníamos un sistema de reciclaje, igual se acumulaba mucha basura y los zorros se alimentaban de los restos, no distinguiendo entre el alimento y el plástico. Por eso, tomamos la decisión definitiva de retirar todos los basureros y pedirle a la gente que simplemente se llevara su basura”, explicó Carlos Peña, Administrador de la Reserva. La gente fue entendiendo y acogiendo la solicitud. Según don Carlos, la campaña ha dado resultados positivos porque se “da una explicación basada en una investigación y la gente entendió el por qué”. 
Hoy puede comprobar que las fecas de zorro no poseen ningún residuo, con lo cual se disminuye el riesgo afecciones digestivas y potenciales enfermedades para la fauna silvestre. “Creo que la ciencia hace un aporte significativo para mejorar el manejo en las Áreas Silvestres Protegidas. Para nosotros, sin lugar a dudas, fue un aspecto fundamental para tomar esta decisión y hoy con mucha satisfacción podemos decir que el 99% de los visitantes que llegan a Río Clarillo retiran la basura, pero hubo una explicación de fondo y ésta fue gracias a la investigación que hizo este grupo de alumnos”, afirmó.
Javier Godoy, Ingeniero en Conservación de Recursos Naturales del Laboratorio de Biodiversidad y Ecología del Dosel de la Facultad de Ciencias Forestales y Recursos Naturales de la UACh, quien participó como asistente de investigación en esa oportunidad, recalcó que “la divulgación es  clave para educar a la población y generar en cambios en las conductas de las personas. Quedamos muy contentos de aportar con grano de arena y apoyar con información aplicada para la gestión de esta área protegida”.
Publicación científica
Este año, dicho trabajo ha sido publicado en la revista científica Biodiversidata, donde se explica cómo se realizó la búsqueda, identificación y recolección de heces para determinar la dieta de los zorros en dos zonas. El contenido de las heces se clasificó en semillas, restos de insectos y gusanos, hojarascas, pelo y huesos de pequeños mamíferos, y finalmente residuos y desechos, como plástico, algodón, papel higiénico, entre otros. En la zona de uso público, se determinó que las muestras poseían un  30% de residuos. 
Ver la publicación AQUÍ.

Fue en el año 2013 que un grupo de estudiantes de Ingeniería en Conservación de Recursos Naturales de la UACh acudió a la Reserva Nacional Río Clarillo, ubicada en la región Metropolitana, para realizar una práctica integrada junto al académico de la Facultad de Ciencias Forestales y Recursos Naturales, Iván Díaz. Una de las investigaciones destacadas resultado de esta iniciativa fue un estudio de las heces del zorro (Lycalopex sp.), que arrojó que esta especie consumía un alto porcentaje de desechos de origen antrópico, en especial en zonas de alta concurrencia en la Reserva, sitio que recibe más de 90 mil visitantes cada año.

Con esta información disponible, más fotografías de las muestras recolectadas en esa oportunidad, administradores de CONAF diseñaron un panel explicativo para difundir entre los visitantes, solicitándoles llevarse sus desechos. 

“Si bien nosotros teníamos un sistema de reciclaje, igual se acumulaba mucha basura y los zorros se alimentaban de los restos, no distinguiendo entre el alimento y el plástico. Por eso, tomamos la decisión definitiva de retirar todos los basureros y pedirle a la gente que simplemente se llevara su basura”, explicó Carlos Peña, Administrador de la Reserva. La gente fue entendiendo y acogiendo la solicitud. Según don Carlos, la campaña ha dado resultados positivos porque “se da una explicación basada en una investigación y la gente entendió el por qué”. 

Hoy puede comprobar que las fecas de zorro no poseen ningún residuo, con lo cual se disminuye el riesgo de afecciones digestivas y potenciales enfermedades para la fauna silvestre. “Creo que la ciencia hace un aporte significativo para mejorar el manejo en las Áreas Silvestres Protegidas. Para nosotros, sin lugar a dudas, fue un aspecto fundamental para tomar esta decisión y hoy con mucha satisfacción podemos decir que el 99% de los visitantes que llegan a Río Clarillo retiran la basura, pero hubo una explicación de fondo y fue gracias a la investigación que hizo este grupo de alumnos”, afirmó.

Javier Godoy, Ingeniero en Conservación de Recursos Naturales del Laboratorio de Biodiversidad y Ecología del Dosel de la Facultad de Ciencias Forestales y Recursos Naturales de la UACh, quien participó como asistente de investigación en esa oportunidad, recalcó que “la divulgación es clave para educar a la población y generar cambios en las conductas de las personas. Quedamos muy contentos de aportar con un grano de arena y apoyar con información aplicada para la gestión de esta área protegida”.

Publicación científica

Este año, dicho trabajo ha sido publicado en la revista científica Biodiversidata, donde se explica cómo se realizó la búsqueda, identificación y recolección de heces para determinar la dieta de los zorros en dos zonas. El contenido de las heces se clasificó en semillas, restos de insectos y gusanos, hojarascas, pelo y huesos de pequeños mamíferos, y finalmente residuos y desechos, como plástico, algodón, papel higiénico, entre otros. En la zona de uso público, se determinó que las muestras poseían un  30% de residuos. 

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